Lagarto ocelado (Timon lepidus)

Identificación

Es el lagarto de mayor tamaño de Europa, alcanzando los machos tamaños de hasta 26 cm de longitud entre la cabeza y la cloaca, y superar los 75 cm de longitud total. Tienen una cabeza robusta y alta con respecto del cuerpo, que es más bien cilíndrico, con extremidades fuertes y cola muy larga, que incluso llega a duplicar la longitud del cuerpo. Suelen tener un color verde-amarillento, con algunos tonos oscuros. En los laterales presenta 2 ó 3 filas de manchas azuladas. La zona dorsal es de un color blanquecino sin manchas.

lagarto ocelado, juan daniel

 

Biología

Especie diurna y completamente terrestre que se mantiene inactiva durante los meses de invierno. Se le puede ver tomando el sol en ramas de árboles, de los que salta a la menor señal de peligro, huyendo a su madriguera que puede haber sido excavado por él mismo. Al llegar la primavera los machos se muestran territoriales y agresivos. Si no tienen escapatoria adoptan una típica postura con la boca abierta y la cabeza alta, realizando un resoplido intimidatorio muy característico. Si se le agarra puede llegar a morder, siendo la mordedura fuerte y dolorosa dejando alguna herida de poca consideración.

Dieta basada principalmente insectos aunque ocasionalmente consumen otras presas, como vertebrados, frutos o carroña. Es una presa habitual en la dieta de la mayor parte de los depredadores ibéricos de mediano y gran tamaño.

Distribución

Ocupa la casi totalidad de la península ibérica, donde sólo falta en las zonas húmedas de la cornisa cantábrica y en las áreas de alta montaña, el sur de Francia y el noroeste de Italia. La podemos encontrar preferentemente en zonas de vegetación aclarada, siempre que dispongan de numerosos refugios. En las dehesas alcanzan valores de densidad elevados.

Conservación

Es una especie catalogada en España como preocupación menor, aunque se ha comprobado una fuerte regresión en sus poblaciones debido a la pérdida de sus hábitats, atropellos de ejemplares adultos en las carreteras y quizás por el declive del conejo que puede haber hecho que aumente la presión de otros predadores hacia el lagarto ocelado.

 CÉSAR MUÑOZ COSTA.

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