Salamandra común (Salamandra salamandra)

salamandra común

Identificación
La salamandra es un urodelo (anfibio con cola) fácilmente reconocible por el color negro y amarillento que cubre su delicada piel. Este color ya avisa de su toxicidad para que no la molesten. Puede medir más de 20 cm y en su cabeza se distinguen bien las glándulas por las que segrega una sustancia (salamandrina) útil para su defensa. No es peligrosa para el hombre, con lavarse las manos es suficiente, como sucede con el resto de los anfibios peninsulares.
El cuerpo en general es más bien grueso y presenta surcos en los laterales. La piel es muy brillante y siempre húmeda. Distinguir la larva de salamandra suele ser fácil, ya que tiene una cabeza muy grande y branquias bien visibles para captar el oxígeno del agua.
No sólo se encuentra en la península ibérica y Norte de África (como sucede con el gallipato), su área de distribución llega hasta Irán, pasando por toda Europa y hay muchas subespecies.
Biología
La encontraremos siempre en sitios húmedos, fríos y frescos, como son los bosques de mediana altura de robles, alcornoques, hayas, encinares y pinares húmedos y en los arbustos que lo acompañan (madroños, jarales, brezales…). Puede llegar a vivir a más de 2000 metros de altura en zonas montañosas (en el Sur prefiere estas zonas). La influencia Atlántica le beneficia, por lo que no se encuentra en zonas más orientales o muy secas. Es nocturna, activa con temperaturas menos suaves que el resto de los anfibios y siempre con ambiente húmedo. Las crías nacen vivas, y viven cerca de 20 años.
Como todos los anfibios, se alimenta de insectos, gusanos, caracoles, babosas…es decir, es un animal útil y beneficioso de cara a controlar insectos que  veces pueden reproducirse hasta ser una plaga.

Conservación y otros aspectos de interés
La pérdida de bosques húmedos y de superficie forestal le afecta directamente. En zonas de montaña también se dan atropellos, aunque no son tan graves como el caso de otros anfibios. También es sensible a enfermedades infecciosas.
La salamandra es un hermoso animal que gusta a todos los que la ven, por sus colores y su carácter tranquilo. Aún así no es fácil verla debido a sus hábitos nocturnos y a su preferencia por las zonas despobladas, rurales y montañosas. Basta con buscar en carreteras viejas de pueblos de montaña para encontrarla buscando alimento, o en pilones y arroyos de aguas frescas y limpias.
Juan Daniel Guerrero Blanco

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